martes, 27 de noviembre de 2012

CADA INSTANTE



Me ocupo del presente

desconozco del futuro
y aprendo del pasado 

Cada instante es un respiro
un sueño

Cada instante eres tú
soy yo

Eres mi camino
eres cada paso que doy

Vivo cada instante
 
Freddie Yanarico-Apaza.

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿EL MUNDIAL ESTÁ LEJOS?


POR: freddy Yanarico Apaza

Antes de responder a la interrogante, recordemos la siguiente expresión: “hacer leña del árbol caído”; pues les invito a lo opuesto, a no hacer leña del árbol caído; porque ahora, con la última derrota de la selección peruana todos se dan la autoridad de criticar, y son más ásperas las críticas de los que antes defendía el proceso del DT. Markarián. No estoy escribiendo que no sea correcto, mas soy de la opinión de que uno debe mantener lo que expresa. Particularmente siempre mantuve un criterio al respecto, ya que no se trata de hacer mella o denigrar a tal o cual persona, porque conocemos muy bien que el fracaso, y no sólo de este seleccionado es responsabilidad de la alta dirigencia de la FPF (Federación Peruana de Fútbol).

Si bien es cierto, y a la vez relativo, que: “todo lo que empieza mal, termina mal” (llámese falta de organización, coordinación de todas las esferas de la FPF, sumado a las indisciplinas de los jugadores) es de repetir y repetir, porque no nos compete las decisiones que se debe tomar al respecto, pero si estamos en la capacidad de analizar y expresar un juicio adecuado.

Bien,  nos percataremos de los últimos encuentros que sostuvo el combinado nacional (de Perú). En el encuentro que tuvo con la selección boliviana, pienso que el empate estaba dentro de los cálculos (como si en el fútbol se pudiera tener un cálculo exacto); si bien, no  nos ganaron, el empate que se logró, en Bolivia, es un punto que ayuda para sumar, obvio, no del modo que muchos desearían que hubiera sido, logrando un triunfo, pero el punto suma.

Ahora, en el partido que enfrentó la selección peruana a la de Paraguay, donde el resultado fue adverso, es cuando se asimila con un mayor cuidado la coyuntura de la “selección”, por la poca disposición de los jugadores; al final son ellos los que juegan. Incluso, Claudio Pizarro, dijo: “que les faltó actitud”… lo que pueda comprender él, por ese término o lo que muchos puedan entender por esa palabra, pero la idea se redondea. La falta de esa “actitud” hace que la prensa que alguna vez calificó de “fantásticos” a algunos jugadores, hoy, sea la misma que actúa de verduga. No obstante, el resultado está dado y las matemáticas no juegan, sólo son útiles para algunas operaciones y todo lo que concierne a sus estudios.

Acotando a lo mencionado, hace no mucho vengo sosteniendo; y avizorando, la tabla de posiciones, de las eliminatorias para el mundial Brasil-2014; lo siguiente: primero, por obvias características de juego, Argentina, es una de las selecciones que supuestamente debe de asegurar un cupo para el mundial. Segundo, la selección colombiana desde que fue tomada por el estratega, José Pekerman, viene mostrando un nivel aceptable y si continúa así, será otra de las selecciones que estarían presentes en el mundial. Tercero, las siguientes selecciones: Uruguay, Ecuador, Chile, Venezuela (en ese orden descendente) serían los que se disputarían por los otros cupos, para acceder a dicho mundial. ¿Y la selección de Perú? Bueno, la de Perú, hoy se encuentra en el penúltimo lugar.

Es cierto, que en el fútbol no hay lógica, y también mantengo esa posición. Entonces soy de la prestancia, que cuando nada está acabado se puede lograr cosas que al final, por ejemplo, puedan desbaratar éste escrito, es decir, es un deber jugar todos los encuentros que restan, por el “honor” de los peruanos.

Así que; el mundial está lejos, primero, falta más de un año, y segundo, depende de sí se corrige el proceso o se mantiene, el mismo, y esa sentencia no me atañe.    

jueves, 4 de octubre de 2012

PLANES DE RETORNO

Para una aventura no es necesario marcar una ruta exacta del trayecto, pues es mejor estar en un punto de inicio y luego el camino se presenta (pero, al menos, es bueno tener un plan de ruta). Sin embargo, para retornar uno tiene más cuidado por los puntos que va pasar, pretendiendo que el camino sea de mayor facilidad, acceso y comodidad (si es que la hubiese). Aunque muchas veces los planes no resultan como debieran, por eso, es necesario tener un plan  de contingencia. 
Hoy las brújulas entraron en desuso, aunque las sigo viendo, ya que en la actualidad es mejor un GPS. Uno puede seguir más al norte, si está en el sur, y viceversa, cada quien con su intención. Todo  es válido en este tipo de incursiones, pues nada está dicho hasta volver al punto de inicio. Sí, volver para sentir que existen lugares parecidos a donde estoy, en estos instantes, y saber que las circunstancias lo ubican a uno, en un punto exacto: ¿para qué? No lo sé. Donde esté uno, e insisto, sólo sus buenas acciones hablarán por él.
Sin embargo, pienso que volvería a llegar a lugares que nadie ha pisado; tal vez, ya no retorne, pero si me lo planteo o me lo plantean no lo dudaría. Bien dice la canción: “yo no sé mañana”, que soy ligero como un ave.  En consecuencia, “yo no sé mañana” para que ocuparse de algo que no sabemos si sucederá o no; porque este trayecto tenía que prolongarse y si resultaba de ese modo no retornaría en un par de semanas más.
Bien, si seguimos con los planes de retorno no existe la misma ruta por la que se inició. Algunos puntos pueden coincidir, en realidad tampoco serían los mismos; pues como dice Heráclito: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”. Así, continuamos con el tiempo de retorno que es más presuroso, incluso se puede utilizar medios más rápidos (movilidades aéreas). Es cierto, que la modernidad, antes mencionada, ayuda en ese aspecto; lo repito, no siempre todo resulta como lo planeado.
Y así, despojados de todos los planes voy de regreso a donde están mis comodidades, ya que se extraña la ropa limpia, bueno no tanto, pero volvería a salir; primero tengo que llegar al punto donde inicié el camino.
Ahora, con un poco de fortuna, de veras; fortuna y mucha, para llegar a casa de mis padres, pues sino “no la cuento”; ya que la naturaleza del vivir no es una propiedad segura, hasta se la pierde en pequeñas eventualidades. Mas este tipo de pensamientos los deshecho, así que vamos para adelante “remándole”.
Llegaremos, estoy seguro que llegaremos, sin apuros.  

Por: fredi YanaricoA.

miércoles, 3 de octubre de 2012

UN EQUIPAJE LIGERO

Durante el camino conocí a varias personas que poseen intereses diferentes, y a la vez, propios de la humanidad. Muchos viajan por estudios, trabajo (negocios) y otros lo hacen por turismo, con todos  los gastos pagados. Y muchos se adueñan del camino y lo hacen su hogar, por cuánto tiempo, no lo sé; me refiero a los que van cargados con una mochila y la hacen su sala, cocina,  comedor, biblioteca, hasta su dormitorio. Algunos van solos, otros en pareja y otros siendo más de dos. Vi transitar algunos en autos, en motos, en bicicletas, y a alguno lo vi caminar por la carretera, supongo que en peregrinación, muchos lo hacen. Supongo que detrás de cada persona hay una historia, un padre, una madre, un hijo, una hija, etc. Hay un ser humano que va en pos de sus afanes personales y/o comunes.
Son extensos los territorios que resultan toda una travesía recorrerlas, e iniciarlas desde cualquier punto, proyectan una sensación inusual, con tal de que se empiece el recorrido todo va en marcha. Y me detengo a pensar que ir a pie debe ser lo más agotador, más aún, cuando el clima es variado y podemos pasar de zonas cálidas a frías, sin mucha transición. Estar a cinco o a diez grados, o movilizarnos en 30 o 40 °C. ¡Wow! Sí que es súper cansado. Ni que imaginar de los que van en “bici” recorriendo kilómetros y no es lo mismo que movilizarse en una unidad motorizada, ¿cierto? Es el tiempo que se convierte en: minutos, horas, días semanas, meses, etc. Que a la vez, son una recompensa para el “caminante”, por la magnificencia que muestra la naturaleza. 
Algunos son de edad adulta, los que caminan con un guía al costado y se hospedan en hoteles lujosos; luego están los mayores que siempre tuvieron el espíritu aventurero y durante el camino buscan su subsistencia; también están los jóvenes voluntarios que desean conocer el mundo. Luego vemos a los jóvenes aventureros rebeldes (hippies) o las versiones modernas “hippies” de los 60’s. Desconozco los motivos de sus travesías, pero al menos, poseen esas características.
Y el próximo camino, cual fuese, hay que seguirlo, de la forma adecuada, ¿y cuál es forma? Si bien es cierto que aprendemos de los errores, estoy seguro de que podemos aprender a no equivocarnos. ¿Cómo? Cada quien tendrá la respuesta actuando de una manera sensata (aunque muchas cosas aturden la mente), y también existen los riesgos, pero hay que saber asumirlos. En consecuencia, sólo las buenas acciones determinan la manera correcta de desarrollarse en este planeta.

Por: F. YanaricoApaza.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

UN ALTO EN EL CAMINO

Para empezar, tenía bien establecido que en el mundo sólo existen dos clases de personas una buena y la otra mala; lo escuché en una película (Mi nombre es Khan), pero tiene lógica. A partir de eso sé que hay personas en el mundo que aún realizan acciones para el bienestar personal y comunal (social), pero lo que puedo escribir, de acuerdo a mi experiencia y desde un análisis sociológico las personas se desenvuelven de acuerdo a los márgenes de la sociedad contemporánea, es decir, una visión postmoderna de la selección natural de las especies, para lo cual, prima mucho la condición personal; o sea la enajenación de la sociedad y la persona.
Durante el trayecto por la zona norte del Perú, uno, se puede percatar de las diversas costumbres que presentan cada región y no distan mucho, de lo ya establecido, en las conocidas: costa, sierra y selva. Pero al margen de las características generales, me fijo en la persona asimilando cada comportamiento y conducta bajo el patrón siguiente: ¿no sé qué es lo que envilece más al individuo la riqueza o la pobreza?, y me refiero a todo aspecto. Y eso se palpa en el diario convivir en sociedad  que muchas veces pasa desapercibido por la costumbre sobreentendida. Me refiero que hay muchas costumbres que se entienden como comunes como la “corrupción”.  
Bueno los peruanos somos capaces de sobresalir de cualquier tropiezo, sino demos una mirada a los 1532, 1780, 1821, 1879, 1992, etc. Y aprendí que de lo bueno y lo malo siempre es mejor quedarse con lo mejor, obvio, lo bueno. Así es que, por demasiados actos deshonestos que existan siempre habrá personas que les contesten con acciones honestas. Entonces, sigamos en este trayecto que es la vida misma, que es el diario vivir, hasta que se apague.
Ahora, entrando para el territorio ecuatoriano sólo cambia la moneda, pues la economía dolarizada trajo consigo la sobrevalorización de productos de “primera necesidad”; por ejemplo, la harina subió el día de hoy de 36 a 42 dólares el quintal, exceptuando los combustibles que están más baratos que en Perú y Colombia  (glp, gasolina, etc.) Pero esta economía trajo consigo que los profesionales sean mejor reconocidos (obvio ingresos en dólares americanos), no obstante, sólo se proyecta adecuado en estos sectores; porque existe un descontento de la población para el con el Presidente Correa (asunto de una extensa discusión).
Cabe mencionar que lo característico de las ciudades metrópoli es lo agitado del vivir, todos se ocupan en algo y hay veces, demasiado, –oh– vaya verdad.
Valga el comentario, pues para nadie es desconocido que tales características son comunes y vienen del “american way of life”, una concepción occidentalizada del modo de vivir. Sin embargo, ¿recuerdan? Hay que quedarse con lo mejor, es decir: lo bueno.

Por: FreddiYanaricoA.

sábado, 22 de septiembre de 2012

CAMINANDO CAMINANDO

­Caminaba por estos lugares y me percaté de un par singular, obvio que no está fuera de lo común, porque los de la “tercera edad” suelen estar a cargo de sus nietos, tal vez, para cuidarlos o acompañarlos, pues  siempre hay que estar ocupados en algo. Los vi tan entretenidos que me acerqué un instante y escuché decir al pequeño: –¿Qué haremos mañana, abuelo?–. Esta pregunta tan sencilla que le realizó un pequeño niño a su abuelo resulta una anécdota de las tantas que ocurren en nuestro planeta.
Me siento y medito un instante en esa expresión espontánea del infante, que a sus cortos años induce al padre de su padre a una respuesta; porque sé que los niños no se conforman con una respuesta y continúan preguntando.
Ahora imagino qué es lo que “hará mañana” el abuelo, acaso nada. Y añado esta pregunta: ¿qué es lo que hará el niño?... Como les comento, fue un lapso de reflexión, en donde por lógica, el abuelo sólo se asoma a la vida con pasos cansados y el niño posee una vitalidad incesante; sin embargo, ambos siguen compartiendo momentos de juego y risas, instantes que se pierden en la experiencia íntima (personal). El niño, si la vida le da más tiempo, recordará a su abuelo como un ser genial y el abuelo sólo querrá verlo crecer.
–¿Qué es lo que harás mañana, abuelo?– preguntó el niño, y el abuelo respondió –caminar–.
Sé también que el niño no entendió la respuesta, pero de seguro cuando posea más edad lo entenderá. Es así como muchos de nosotros, hay veces no logramos entender lo que nos quieren alcanzar nuestros padres; no obstante, aprendemos a caminar, hay veces con errores, pero hay que saber buscar más los aciertos.
A colación menciono que cierto día escuché la letra de una canción, que a la vez, me dijeron que era la letra de un poema de Machado: “caminante no hay camino se hace camino al andar”; y leí en un escrito de un personaje mediático, como lo es el “sub Marcos” de los neo-zapatistas, quien decía: “caminar preguntando”.
Estas frases diagraman los asuntos cotidianos de cualquier persona, en diversas áreas y diversos aspectos, sea cual fuese. No obstante, en el trayecto que realizo se presenta más evidente, ya que muchas veces, es necesario recurrir a la pregunta y descubrir nuevos caminos, para llegar a un punto del destino.
Caminar… 
Por: Freddi Yanarico-A.