jueves, 4 de octubre de 2012

PLANES DE RETORNO

Para una aventura no es necesario marcar una ruta exacta del trayecto, pues es mejor estar en un punto de inicio y luego el camino se presenta (pero, al menos, es bueno tener un plan de ruta). Sin embargo, para retornar uno tiene más cuidado por los puntos que va pasar, pretendiendo que el camino sea de mayor facilidad, acceso y comodidad (si es que la hubiese). Aunque muchas veces los planes no resultan como debieran, por eso, es necesario tener un plan  de contingencia. 
Hoy las brújulas entraron en desuso, aunque las sigo viendo, ya que en la actualidad es mejor un GPS. Uno puede seguir más al norte, si está en el sur, y viceversa, cada quien con su intención. Todo  es válido en este tipo de incursiones, pues nada está dicho hasta volver al punto de inicio. Sí, volver para sentir que existen lugares parecidos a donde estoy, en estos instantes, y saber que las circunstancias lo ubican a uno, en un punto exacto: ¿para qué? No lo sé. Donde esté uno, e insisto, sólo sus buenas acciones hablarán por él.
Sin embargo, pienso que volvería a llegar a lugares que nadie ha pisado; tal vez, ya no retorne, pero si me lo planteo o me lo plantean no lo dudaría. Bien dice la canción: “yo no sé mañana”, que soy ligero como un ave.  En consecuencia, “yo no sé mañana” para que ocuparse de algo que no sabemos si sucederá o no; porque este trayecto tenía que prolongarse y si resultaba de ese modo no retornaría en un par de semanas más.
Bien, si seguimos con los planes de retorno no existe la misma ruta por la que se inició. Algunos puntos pueden coincidir, en realidad tampoco serían los mismos; pues como dice Heráclito: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”. Así, continuamos con el tiempo de retorno que es más presuroso, incluso se puede utilizar medios más rápidos (movilidades aéreas). Es cierto, que la modernidad, antes mencionada, ayuda en ese aspecto; lo repito, no siempre todo resulta como lo planeado.
Y así, despojados de todos los planes voy de regreso a donde están mis comodidades, ya que se extraña la ropa limpia, bueno no tanto, pero volvería a salir; primero tengo que llegar al punto donde inicié el camino.
Ahora, con un poco de fortuna, de veras; fortuna y mucha, para llegar a casa de mis padres, pues sino “no la cuento”; ya que la naturaleza del vivir no es una propiedad segura, hasta se la pierde en pequeñas eventualidades. Mas este tipo de pensamientos los deshecho, así que vamos para adelante “remándole”.
Llegaremos, estoy seguro que llegaremos, sin apuros.  

Por: fredi YanaricoA.

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