martes, 3 de diciembre de 2013

PERÚ EN LOS ÚLTIMOS LUGARES


Por: Fredy Yanarico-Apaza.

 

El Perú no irá, otra vez, al mundial de fútbol; el Perú fue eliminado, una vez más. El Perú se retira del campo cuando enfrentaba a la selección Argentina de vóley, etc.

Encabezados como éstos hacen ver a un país carente de logros y objetivos, pues: ¿Cuándo iremos a un mundial o cuándo recuperaremos nuestro sitial a nivel deportivo? Preguntas que en antaño eran sencillas de responder.

Ahora, con el informe del PISA (Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes), por sus siglas en inglés: Program for International Student Assessment, del año 2012, muestran evidentes falencias en nuestro sistema educativo, porque el Perú está situado entre los últimos lugares en Matemáticas, Ciencias y Comprensión Lectora; resultados nada alentadores para un país que, desde el segundo gobierno de García (Apra), alardean de su crecimiento económico.

Estos datos constatan el pobre desarrollo del sector educativo. Y existen diversas causas o factores que debilitan el proceso educativo para no lograr los objetivos esperados: políticas educativas (infraestructura, medios, materiales, sistematización, planificación, etc.), legislación educativa (leyes, normas, reglamentos, estatutos, etc.), presupuesto para la educación (más materiales, más implementación, más nutrición, más cantidad en los salarios, etc.), sociología educativa, psicología educativa, descentralización educativa, inclusión educativa, etc.

Uno se puede extender y ampliar en el debate sobre las causas o factores que condicionan el desempeño del educador o del educando, y de todos los agentes educativos; sin embargo, el gobierno siempre llega a la conclusión de que son los educadores quienes no cumplen su labor a cabalidad y, en suma, vienen a ser los responsables de la “mala educación”. Bueno, los maestros, por inercia, deben pronunciarse en contra de los gobernantes. En consecuencia, se convierte en un círculo sin salida y un tema de difícil solución.

La verdad, hubieron bastantes ensayos como alternativas de solución (comisiones de educación en el congreso, el Consejo Nacional de Educación y promesas incumplidas por los presidentes de la nación).  

Tal vez, hemos de esperar una Reforma Educativa, –¿cuándo?– No lo sabemos. Una reforma que plasme los verdaderos propósitos, objetivos, metas y fines de la educación peruana, que no se pongan a merced del modelo neoliberal de la educación y que deban responder a los intereses del país, pues estamos enterados de que los esfuerzos aislados son borrados por el tiempo o pocas veces salen a relieve.

Desde esta perspectiva sería idóneo que el gobierno asuma su tarea al igual como la exige de los educadores, sacudiéndose de la postura genuflexa ante el FMI y el BM. Sería extraño que un gobierno neoliberal lo hiciese. Entre tanto, hemos de confiar en la labor apostólica de los verdaderos “maestros” de escuela.

En medio de tanto desaliento, nos corresponde un cambio de actitud frente a la adversidad, un esfuerzo mancomunado en vías de enmendar muchos desaciertos. Porque en el pasado tuvimos una sociedad bien organizada y con iniciativa originaria. Porque, en otrora nuestro fútbol era de mucha consideración. ¿Cuándo iremos a un mundial? ¿Cuándo mejoraremos nuestra educación? Un día cualquiera profe. Por ejemplo; mañana, hay muchas cosas que hacer.