La verdad, no pienso mucho en la muerte, excepto cuando
estoy vivo, aunque sé también que está presente en cada instante de la vida;
pero eso sí, no le temo, como a muchas cosas en la vida y en la muerte. Y si se
preguntan qué viene después de la vida, la ausencia de ésta, es decir, la
muerte; y en ella se presenta el tránsito de la memoria de los que a alguien
recuerdan, en consecuencia, la muerte sólo es el recuerdo de los que aún están
vivos.
Breve, sin mayor complejidad, como muchas cosas en la
vida o en la muerte, no hay preguntas que no tengan respuestas, sólo los
exégetas se detienen muchas veces en lo absurdo. Y qué es lo absurdo: lo que no
ayuda, y qué es lo no absurdo; respuesta: quien ayuda.
Respira, canta, baila, ríe, llora, enamórate, cásate,
vive, muere, vuelve a nacer; pero siempre respeta a los demás, vivir no es más
que un contrato social con deberes y derechos. El respeto es cómo la
autoestima: si uno se ama, amará a los demás y, si uno se respeta, respetará a
los demás. En amar y respetar se resume la existencia terrenal del ser humano.
Ama a tus padres y los padres a los hijos, ama a tu esposa (enamorada) y ellas lo harán, ama a la naturaleza y la naturaleza te
amará, ama a la comunidad y la comunidad te amará. Respeta a tus padres y los
padres a sus hijos, respeta a tu esposa (enamorada) y ellas lo harán también, respeta a la naturaleza y la naturaleza hará lo mismo, respeta a la
comunidad y ella lo hará contigo.
De lo demás, no te preocupes, sólo “ocúpate” en lo que
debes de hacer: eres un hijo sé un buen hijo, eres estudiante sé un buen
estudiante, eres un profesional sé un buen profesional, eres negociante sé un
buen negociante, eres amigo sé un buen amigo, eres esposo (enamorado) sé un buen esposo (enamorado), eres papá o mamá sé un buen papá y una buena mamá,
eres tú, solamente sé tú.
Cada cosa que te propongas lo puedes lograr. Sé que lograrás todo, porque nada es imposible, y esfuérzate, que nada viene
sencillamente. Aunque ya no esté.