miércoles, 26 de septiembre de 2012

UN ALTO EN EL CAMINO

Para empezar, tenía bien establecido que en el mundo sólo existen dos clases de personas una buena y la otra mala; lo escuché en una película (Mi nombre es Khan), pero tiene lógica. A partir de eso sé que hay personas en el mundo que aún realizan acciones para el bienestar personal y comunal (social), pero lo que puedo escribir, de acuerdo a mi experiencia y desde un análisis sociológico las personas se desenvuelven de acuerdo a los márgenes de la sociedad contemporánea, es decir, una visión postmoderna de la selección natural de las especies, para lo cual, prima mucho la condición personal; o sea la enajenación de la sociedad y la persona.
Durante el trayecto por la zona norte del Perú, uno, se puede percatar de las diversas costumbres que presentan cada región y no distan mucho, de lo ya establecido, en las conocidas: costa, sierra y selva. Pero al margen de las características generales, me fijo en la persona asimilando cada comportamiento y conducta bajo el patrón siguiente: ¿no sé qué es lo que envilece más al individuo la riqueza o la pobreza?, y me refiero a todo aspecto. Y eso se palpa en el diario convivir en sociedad  que muchas veces pasa desapercibido por la costumbre sobreentendida. Me refiero que hay muchas costumbres que se entienden como comunes como la “corrupción”.  
Bueno los peruanos somos capaces de sobresalir de cualquier tropiezo, sino demos una mirada a los 1532, 1780, 1821, 1879, 1992, etc. Y aprendí que de lo bueno y lo malo siempre es mejor quedarse con lo mejor, obvio, lo bueno. Así es que, por demasiados actos deshonestos que existan siempre habrá personas que les contesten con acciones honestas. Entonces, sigamos en este trayecto que es la vida misma, que es el diario vivir, hasta que se apague.
Ahora, entrando para el territorio ecuatoriano sólo cambia la moneda, pues la economía dolarizada trajo consigo la sobrevalorización de productos de “primera necesidad”; por ejemplo, la harina subió el día de hoy de 36 a 42 dólares el quintal, exceptuando los combustibles que están más baratos que en Perú y Colombia  (glp, gasolina, etc.) Pero esta economía trajo consigo que los profesionales sean mejor reconocidos (obvio ingresos en dólares americanos), no obstante, sólo se proyecta adecuado en estos sectores; porque existe un descontento de la población para el con el Presidente Correa (asunto de una extensa discusión).
Cabe mencionar que lo característico de las ciudades metrópoli es lo agitado del vivir, todos se ocupan en algo y hay veces, demasiado, –oh– vaya verdad.
Valga el comentario, pues para nadie es desconocido que tales características son comunes y vienen del “american way of life”, una concepción occidentalizada del modo de vivir. Sin embargo, ¿recuerdan? Hay que quedarse con lo mejor, es decir: lo bueno.

Por: FreddiYanaricoA.

sábado, 22 de septiembre de 2012

CAMINANDO CAMINANDO

­Caminaba por estos lugares y me percaté de un par singular, obvio que no está fuera de lo común, porque los de la “tercera edad” suelen estar a cargo de sus nietos, tal vez, para cuidarlos o acompañarlos, pues  siempre hay que estar ocupados en algo. Los vi tan entretenidos que me acerqué un instante y escuché decir al pequeño: –¿Qué haremos mañana, abuelo?–. Esta pregunta tan sencilla que le realizó un pequeño niño a su abuelo resulta una anécdota de las tantas que ocurren en nuestro planeta.
Me siento y medito un instante en esa expresión espontánea del infante, que a sus cortos años induce al padre de su padre a una respuesta; porque sé que los niños no se conforman con una respuesta y continúan preguntando.
Ahora imagino qué es lo que “hará mañana” el abuelo, acaso nada. Y añado esta pregunta: ¿qué es lo que hará el niño?... Como les comento, fue un lapso de reflexión, en donde por lógica, el abuelo sólo se asoma a la vida con pasos cansados y el niño posee una vitalidad incesante; sin embargo, ambos siguen compartiendo momentos de juego y risas, instantes que se pierden en la experiencia íntima (personal). El niño, si la vida le da más tiempo, recordará a su abuelo como un ser genial y el abuelo sólo querrá verlo crecer.
–¿Qué es lo que harás mañana, abuelo?– preguntó el niño, y el abuelo respondió –caminar–.
Sé también que el niño no entendió la respuesta, pero de seguro cuando posea más edad lo entenderá. Es así como muchos de nosotros, hay veces no logramos entender lo que nos quieren alcanzar nuestros padres; no obstante, aprendemos a caminar, hay veces con errores, pero hay que saber buscar más los aciertos.
A colación menciono que cierto día escuché la letra de una canción, que a la vez, me dijeron que era la letra de un poema de Machado: “caminante no hay camino se hace camino al andar”; y leí en un escrito de un personaje mediático, como lo es el “sub Marcos” de los neo-zapatistas, quien decía: “caminar preguntando”.
Estas frases diagraman los asuntos cotidianos de cualquier persona, en diversas áreas y diversos aspectos, sea cual fuese. No obstante, en el trayecto que realizo se presenta más evidente, ya que muchas veces, es necesario recurrir a la pregunta y descubrir nuevos caminos, para llegar a un punto del destino.
Caminar… 
Por: Freddi Yanarico-A.