Durante el camino conocí a varias personas que poseen intereses diferentes, y a la vez, propios de la humanidad. Muchos viajan por estudios, trabajo (negocios) y otros lo hacen por turismo, con todos los gastos pagados. Y muchos se adueñan del camino y lo hacen su hogar, por cuánto tiempo, no lo sé; me refiero a los que van cargados con una mochila y la hacen su sala, cocina, comedor, biblioteca, hasta su dormitorio. Algunos van solos, otros en pareja y otros siendo más de dos. Vi transitar algunos en autos, en motos, en bicicletas, y a alguno lo vi caminar por la carretera, supongo que en peregrinación, muchos lo hacen. Supongo que detrás de cada persona hay una historia, un padre, una madre, un hijo, una hija, etc. Hay un ser humano que va en pos de sus afanes personales y/o comunes.
Son extensos los territorios que resultan toda una travesía recorrerlas, e iniciarlas desde cualquier punto, proyectan una sensación inusual, con tal de que se empiece el recorrido todo va en marcha. Y me detengo a pensar que ir a pie debe ser lo más agotador, más aún, cuando el clima es variado y podemos pasar de zonas cálidas a frías, sin mucha transición. Estar a cinco o a diez grados, o movilizarnos en 30 o 40 °C. ¡Wow! Sí que es súper cansado. Ni que imaginar de los que van en “bici” recorriendo kilómetros y no es lo mismo que movilizarse en una unidad motorizada, ¿cierto? Es el tiempo que se convierte en: minutos, horas, días semanas, meses, etc. Que a la vez, son una recompensa para el “caminante”, por la magnificencia que muestra la naturaleza.
Algunos son de edad adulta, los que caminan con un guía al costado y se hospedan en hoteles lujosos; luego están los mayores que siempre tuvieron el espíritu aventurero y durante el camino buscan su subsistencia; también están los jóvenes voluntarios que desean conocer el mundo. Luego vemos a los jóvenes aventureros rebeldes (hippies) o las versiones modernas “hippies” de los 60’s. Desconozco los motivos de sus travesías, pero al menos, poseen esas características.
Y el próximo camino, cual fuese, hay que seguirlo, de la forma adecuada, ¿y cuál es forma? Si bien es cierto que aprendemos de los errores, estoy seguro de que podemos aprender a no equivocarnos. ¿Cómo? Cada quien tendrá la respuesta actuando de una manera sensata (aunque muchas cosas aturden la mente), y también existen los riesgos, pero hay que saber asumirlos. En consecuencia, sólo las buenas acciones determinan la manera correcta de desarrollarse en este planeta.
Por: F. YanaricoApaza.
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