EL PERÚ NUNCA HA ESTADO JODIDO. EL
PERÚ SÓLO HA ESTADO GOBERNADO POR UN GRUPO, CON JOTA, DE PENDEJOS, “VARGUITAS”
Movimiento Perú.
Mateo 7; 20. Así que, por
sus frutos los conoceréis.
Una pregunta de novela merece una respuesta novelística: ¿en qué momento se
jodió el Perú? Interrogaría un personaje y se le responde, –¡Nunca! El Perú
sólo ha estado gobernado por un grupo, con jota, de pendejos, Varguitas–. Pero
eso no se debería de poner Sr. Marciano, sí se puede, al final es una ficción. Las
respuestas que se le intentaron dar no serían desalentadoras si se la tomase
como realmente es (literatura) y menos
darle un sentido apocalíptico realista. También la literatura es política,
hasta lo personal es político, definitivamente; no obstante, hay que separar la
ficción de lo real. Y continuarán los detractores, entonces, el boom latinoamericano,
el realismo mágico; obvio, es eso, una corriente literaria.
La mayoría ha tratado una novela literaria como un acabose de la realidad
peruana, la cual muchos identifican como una visión exacta de los hechos
sociales-históricos. Una novela, es eso, o sea, ficción, relato fantástico,
talento literario; no se le resta mérito y, tampoco, se le debería comparar a
un ensayo de interpretación de la realidad… y que si la literatura presenta
hechos reales, sociales, históricos; quizás en un grado; es decir, es relativo.
Muy aparte del párrafo novelístico, el asunto es que el Perú, una nación rica
en historia, cultura, tradiciones, recursos naturales (renovables y no
renovables), climas, etc. Y más allá de
la comida, sus fiestas y feriados largos, el Perú cuenta con ciudadanos indígenas
o no, mestizos o no (no de primera,
segunda o tercera), el Perú cuenta con la fuerza de su gente, quienes no se
percatan del sueño peruano –frase de novela– de la cual sí hablan los extranjeros
como, Raymondi, quien lo resume en su frase conocida… Entonces mestizos o no, indígenas
o no, el Perú es de todas las sangres como lo señalaría Arguedas. Que se dio un
proceso de mestizaje, obviamente, si no hay fronteras y menos para las
inversiones de las multinacionales y los Odebrecht lo comprenderán
perfectamente. El coloniaje con sus atrocidades fue parte de ese proceso; sin
embargo, no determina el destino de un país. Que las creencias, formas de
organización y clasismo despiadado hubiesen continuado con los incas, la
respuesta es un contundente, no; sólo sería distinto y, sin lugar a dudas, se
hubiese contado con un proceso singular de emancipación ante la divinidad del
los incas.
No es cierto que América haya sido descubierta, por quién; el “Abya Yala”
ya estaba habitada, con civilizaciones muy desarrolladas que en la actualidad
no logran ser superadas: alta cirugía médica, grandes navegantes, producción
con excedentes (no había desnutrición), control de pisos ecológicos, repartición
equitativa de bienes, sin desocupados, con construcciones arquitectónicas,
agrícolas, de puentes y caminos que hasta la actualidad subsisten y no se
desploman, con privilegios propio de toda sociedad teocrática. Y los españoles
no trajeron la civilización, en absoluto; la organización social, económica,
política, religiosa incaica contaba con el mejor desarrollo y evolución.
Es cierto que el ser humano está lleno de complejos, carencias, traumas y
fijaciones psicológicas, pero qué persona no tiene uno, es parte de un proceso socio-histórico
neoliberal. Es que los salvajes y los civilizados. El capitalismo y el
socialismo. Europa, África y el Nuevo Orden Mundial. En cualquier latitud, en
cualquier continente o país, modelo o forma de organización se presentan contradicciones,
es dialéctico. Sólo hay que identificar cómo se presenta el “desarrollo” de un país
del cual todos hablan cada vez que se apertura un proyecto minero como el de “Tía
María”. Salen a relucir los anti-mineros y quienes sostienen una minería
responsable. O como cuando le solicitan al Sr. Vargas, cuál sería su opinión sobre
“Tía María” y declaraba: el Perú debe desarrollarse. Pero qué es lo que perturba y quita el sueño a un puñado, con jota, de
pendejos, de seguir tomando el nombre del Perú para negociar con la economía
social de mercado y seguir saqueando las riquezas naturales, en nombre del
desarrollo del país…
Por tanto, ¿un nuevo Perú? El Perú no es nuevo, en coro, no es necesario un
nuevo Perú, el Perú siempre ha existido y existirá, por lo menos 5 000 millones
de años más. Este no es el movimiento naranja, este es el Movimiento Perú y es
de todos. El del “perreo revolucionario”, el de la “flor de la canela” (más que
una comparación una yuxtaposición). La voluntad política de principios y
valores ancestrales, el Perú desde los mares, pasando por los andes, hasta
llegar al verde amazonas. De los chavín, Chachapoyas, wari, paracas, etc. y,
también, de los “barbudos”. Mariátegui invitaría a “peruanizar al Perú” y es de
todos. Vallejo recordaría “hay mucho por hacer”. Añadimos “es tarea del hombre no dejar caer al hombre,
al Perú, al mundo”.
Y a los
hombres los conoceréis por sus acciones, no por lo que dicen.
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