By: Fredy
YanaricoApaza.
Hace mucho que la educación en el
Perú se presenta como un deshoje de margaritas –será o no será– lo que los
peruanos esperan y, en ese dilema no existe mayor claridad, ya que, los
resultados son desalentadores y no se buscan alternativas para el cambio del
proceso educativo, donde la educación responda a las necesidades y
características nacionales.
El ensayo y las leyes en la educación
Existieron propuestas que desde la
presidencia de Fujimori expelieron resultados pésimos, sólo recordando el Nuevo
Enfoque Pedagógico, el Programa Piloto de Bachillerato o en el mandato de Toledo con el Proyecto Huascarán, y en cuyo
gobierno, se aprobó la Ley General de Educación (Nº 28044). Luego, en el
segundo mandato de García, se hizo un Plan Piloto de Municipalización de la
Educación y, a la vez, se promulgó la
Ley de Carrera Pública Magisterial. Ahora, en el gobierno del Presidente Humala
se percibe un continuismo que en nada se acerca a una “transformación” y con el
Piloto de la Jornada Escolar Completa, casi o nada se transformará la educación.
Si bien es cierto, se implementaron
programas de alfabetización y de educación bilingüe, éstas no cubren las expectativas,
pues los niveles de analfabetismo aún son considerables y los ensayos bilingües
no compensan las necesidades de una nación pluricultural.
En el inicio, después de 1990, la
visión adoptada de un modelo Neoliberal que consistía en la privatización de
las empresas públicas y el llamado de la inversión privada, trajeron consigo la
disminución del gasto público, en consecuencia, del gasto para el sector
educación.
Las leyes deberían estar en función
de los protagonistas, es decir, de los estudiantes, mas no conservar la falsa
expectativa en un modelo Neoliberal que vaya responder los requerimientos
estudiantiles, y en ello, quien sigue al
protagonista es el maestr@; por ende, se deben realizar mejoras en las
condiciones laborales de los profesores, dependiendo de las leyes y no de los
ensayos educativos.
La consideración
económica de los profesores
Escribía sobre las mejoras laborales
del maestro y, un punto crucial, es la remuneración que reciben los maestr@s,
ya no como un planteamiento electoral, que en cada elección presidencial los
candidatos utilizan discursos en el sentido de duplicar los sueldos a los
profesores, porque no existe una verdadera consideración económica por las
dimensiones del trabajo docente y menos en algunas instituciones privadas.
Sumado a lo anterior, se requiere de
una cifra mayor al 3% del Producto Bruto Interno (PBI). Para el gasto en este
sector, mientras mayor sea, obviamente, siguiendo una buena administración de
los recursos, mejores serán los logros de la educación peruana. No obstante, si
se continúa con los lineamientos del BM y el FMI, nada concreto será
económicamente y, por inercia los planes, programas y fines educativos
continuarán siendo magros.
Que el docente deba percibir un
salario mayor, es un hecho, pero gracias al modelo económico, éstos serán
relegados, tomando lo poco que se les entrega. En este sentido existe otra
consideración, y es la social, la carrera de la enseñanza pasa inadvertida como
profesión de primer orden. Teniendo a la sociedad, junto al gobierno de turno
como “lapidadores” de los profesionales amautas.
Los documentos de
planificación educativa
La documentación y planificación,
hoy cobra una relevancia formalista, porque en el fondo no responde a la
demanda educacional, desde el DCN, PC (regionales), PEI (que viene desde el
gobierno de Fujimori), PCI, PAT, MOF, RI, Programación Curricular Anual, Unidad
de Aprendizaje, Sesión de Aprendizaje y otros.
La opinión no obedece a la falta de necesidad
de los mismos (documentos), el alcance corresponde a la prioridad del proceso
enseñanza-aprendizaje, pues muchos aspectos del DCN van reñidos con la
secuencia de los niveles educativos, incluso, en el contenido curricular se
presenta la falta de ilación en los contenidos de las Áreas Curriculares
brindadas en la EBR (Primaria, Secundaria), pues al egresar de las
instituciones secundarias los estudiantes se percatan de la disonancia
educativa, como el área de educación religiosa.
Concerniente a la planificación que
incumbe al maestro de aula, se da en la misma lógica, que vendría a ser un acercamiento a lo que se
desea y no es coherente a sus propósitos. Y en forma global la educación no se
da como un proceso mecánico de espacios determinados, y mucho menos, de tiempos
condicionados.
Lo que se plantea es la
simplificación del desarrollo aprendizaje-enseñanza, obviamente con la
previsión del caso, no como algo certero, sino como un posible, así siempre se
buscará mejorar el rendimiento académico del estudiante y el trabajo docente,
sólo en una educación con desenvolvimiento natural.
Los valores
morales y la educación
La religión siendo un producto de la
necesidad en la historia se convirtió en una idea constante en el hombre,
enajenando las culturas donde el conocimiento y toda explicación se reducen a
un dios o dioses.
Teniendo las doctrinas teológicas
una común característica de intolerancia y sesgo inflexible, las religiones no
están acostumbradas a estrecharse las manos o al menos brindarse un saludo, lo
que hubo y existe es una confrontación bélica (guerras en nombre de un dios o
dioses).
Por lógica, dentro de un Estado
laico, la educación tendría que ser laica. Y la explicación es de orden ético;
por ejemplo, en el Perú con más de 500 años de cristianismo, la sociedad continúa
en una constante crisis en la práctica moral de los valores, y escribir sobre
el asunto resultaría empalagoso, pues los valores morales más allá de la teoría
ameritan su praxis.
La educación como solución espera
La mejora educativa no está en la
creación de Colegios Mayores o en la nota 14 para la selección de futuros
maestros. La educación como solución aún espera y los peruanos no estamos
preparados para una educación concorde al S. XXI (adiós tareas, intolerancia,
uniformidad, pues desentona con la realidad social; en lugar de lo mencionado, docenas
de libros leídos, una educación amplia
sin mordazas, no pienses como los demás, pero piensa y una mejor consideración
económica para los profesionales de la educación, educación democrática).
Desde esta perspectiva la educación
como solución irá aguardando, pues los padres de familia, el gobierno y los
mismos estudiantes no comprenderán una educación libre y natural. El proceso
educativo tendría que ser comprendida con sabiduría, al igual que los amautas
en el pasado, pero con un alcance democrático. Es un proceso.
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