By: Fredy Yanarico Apaza.
Con ejemplos de fanatismo religioso como las cruzadas
medievales o el llamado Estado Islámico, la historia demuestra grandes rasgos
de intolerancia religiosa sustentada por una doctrina arraigada desde la
antigüedad, situación de la cual condujeron a muchas guerras como las que hoy
continúan; como la “guerra santa” islámica o los bombardeos de Israel contra
palestina.
Más allá de las diferencias costumbristas, tradicionales,
lingüísticas, políticas, económicas, religiosas, etc. siendo características
propias de cada comunidad, éstas en lugar de confrontar, añaden una amplitud a
la riqueza cultural que nutre a cada sociedad; entonces, esas discrepancias
deben ser comprendidas para lograr mayores grados de tolerancia.
En Latinoamérica, el proceso de conquista y colonización española
traen consigo una serie de particularidades en diversos ámbitos culturales,
siendo una de ellas, la religión monoteísta.
Tanto Hernán Cortés como Francisco Pizarro y, más antes,
con Cristóbal Colón, andaban acompañados de una cruz, en representación de los
reyes españoles; ya que, el descubrimiento y la conquista se hicieron en nombre
de la corona (y la iglesia cristiana), sucediendo lo mismo con el proceso de
colonización.
La historia del cristianismo, en el nuevo mundo, es
significado de actos barbáricos en contra de la población autóctona; es
entonces, la religión católica un producto de la imposición despiadada,
primero, por afanes de aglutinar todas las riquezas de los aborígenes y,
segundo, asimilar a los antiguos pobladores a la religión católica. Este
proceso de conquista y colonización es, sin duda, la que actualmente acarrea
una nación, como el Perú, con índices de subdesarrollo, pues no se ha logrado
establecer con los paradigmas que cumplan las exigencias de una sociedad
peruana, en un contexto evidentemente globalizado. Así, cualquier diagnóstico o
estudio que deje de lado la cultura primigenia estará obviando la realidad de esta
nación.
Es importante identificar, el por qué de la situación
actual del país, y no es más que el fruto de la herencia colonial depositada en
una especie de neocolonialismo. Y sin saldar algunas deudas con nuestro
patrimonio histórico-cultural, poco será de valor o ayuda para las generaciones próximas.
Uno de estos aspectos, es la realidad educativa en el
Perú, pues es bastante conocido que el Perú está en los últimos lugares en
Comprensión Lectora y Matemática. Una vez más viene la pregunta, esta vez, del
por qué de la calidad educativa, acaso no se va acorde a un mundo globalizado,
o es que se avanza ajeno a una buena educación.
Suponiendo, que si a la educación se le da un presupuesto
mayor y con más horas de trabajo en las instituciones educativas, será correcta
está concepción del tipo de educación que se requiere para la sociedad peruana,
porque sin una noción de peruanismo e identidad poco coadyuvará a la
planificación y alcance de propósitos en la educación de los peruanos; pues, es
verdad, que se continúa con una mentalidad acoplada a los modos de pensamiento
fruto de la colonización y, en un caso específico, la religión como área del
proceso educativo en las instituciones de educación básica regular (primaria,
secundaria).
Si el aspecto de la religión muchas veces va ligado a la
moral de las personas, es más por su visión de censura hacia el buen o mal
comportamiento, de mandatos, obligaciones y prohibiciones, pero no por la
búsqueda de que el ser humano encuentre un equilibrio y asuma su posición
dentro de una sociedad, con la perspectiva de respeto frente a los demás. Sea
la cultura, ideología, costumbres, tradiciones e, inclusive, la religión; la
persona posee la capacidad de identificar y desenvolverse dentro de una
amplitud de formas de convivencia democrática.
La educación laica no es otro asunto que: la
independencia de la educación frente a cualquier creencia religiosa.
Por otro lado, buscar la independencia total del proceso
educativo sería relativo, en este orden actual o en otro, pues existen y
existirán condicionantes de diversa índole. Para ello, en un Estado Laico como
el peruano, la educación deberá ser laica; sin embargo, hay una pluralidad de
servicios educativos, el cual ha de estar legislada; ya que, no se debe de
omitir los derechos ni los deberes de los demás y las ideas deberán ser
debatidas con ideas y, los resultados, serán los logros en la formación de los
educandos. Por lo tanto, ábranse escuelas y éstas alcanzarán mayor democracia y
tolerancia.
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